Sigue tu intuición

La intuición es una ola que baña los pensamientos. Capaz de limpiar el desconcierto, despeja el camino. La mayoría de las veces no contiene palabras, pero sí olores, colores, sensaciones palpitantes. Nos acerca a la fe.

Si la sabiduría sobreviene, las evocaciones y construcciones mentales toman forma a pesar de habitar en un mundo donde el exceso de información trata de encontrar brechas mentales donde infiltrarse. En ocasiones, el silencio se autoenmudece al no hallar parcela; en su ausencia, el ruido aprovecha la oportunidad y ocupa ese lugar, impregnándolo todo de fluctuaciones difícilmente accesibles. Sin embargo, el subconsciente sabe moverse entre fisuras; es a través del pensamiento positivo, presente y consciente que el silencio se vuelve audible.  

“… es a través del pensamiento positivo, presente y consciente que el silencio se vuelve audible. ” 

Si en algún momento el aire se densifica, el prana se ralentiza. Sobrevienen emociones turbias e incluso destructivas que se mueven con lentitud, que acogemos sin reparo porque donde reside la luz también lo hace la oscuridad; es indispensable su coexistencia. Pero tanto el agua como el aire, ambos, siempre hallan la forma de escapar; son espíritus libres, vitales. Así que la intuición, la sabiduría y el silencio aúnan sus fuerzas con el fin de formar un albor compacto que empuje los canales obstruidos para que así, de esta manera, el aire vuelva a fluir.

Sinéad O’Connor: que tu música vuele alto

El pasado 26 de julio fue mi cumpleaños. Antes de finalizar el día leía, con tristeza, la noticia de la muerte de Sinéad O’Connor. No me lo podía creer… Y he tardado 2 días en escribir algunas líneas recordándola; 2 días en los que su alma ya estará volando junto a aquellos a los que más quería.

La música, la esencia y la persona de Sinéad O’Connor estallaron en mi vida entre los 15-16 años. Era el año 94 y lanzaba Universal Mother, un disco delicado y a la vez potente. Ella era tan diferente a todo aquello a lo que me había rodeado hasta el momento, que me enamoré. Rompía con todo, pero desde una ternura extrema.

Mi vida giraba 180 º mientras nacía una nueva etapa en la que su música me acompañaría durante años y años;  Su música, la cultura celta e Irlanda.  Parecía que todo giraba en torno a esta energía esculpiendo un renacer que me conduciría hasta la que soy ahora.

Quiero agradecer a Sinéad O’Connor por acompañarme, sostenerme a través de su voz y por su coraje en contribuir a crear un mundo lejos de artificios, egos y falsedades, siendo siempre ella misma; fuiste y eres una inspiración musical para mi. 

Se hace difícil poseer el don de la sensibilidad,  simultáneamente intentar llevar una espada y que el escudo esté lleno de orificios por los que brotan flores.  Existen combinaciones imposibles, por ello caemos una y mil veces.  Y en una de las caídas, puede que ya se haga complicado reemprender el vuelo.

Su mágica voz seguirá sintiéndose más allá de las barreras de esta existencia porque la belleza nunca muere. Gracias Sinéad.

(Atribuciones imagen:  Bryan Ledgard, CC BY 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/2.0>,  via Wikimedia Commons )

Escriu la teva pròpia història

Quan es traspassa el límit de tot el que és insostenible és quan comença a afectar el cos físic.

Cada cop que una situació m’incomodava, no m’hi quedava gaire temps i marxava.  És com sempre he actuat i com crec que, arribat el punt d’haver-ho intentat tot, és el més sa. Però què s’entén per intentar tot? Això ho determina cada individu segons les seves vivències, formes d’entendre la vida i el lliure albir.

Com bé diu Eduard Flotats:  cadascú escriu la seva història.  I amb independència de com actuïn la resta de mortals, dins nostre sabem exactament el que s’ha de fer.  Però quan intervenen els egos, les comparacions, les enveges, les mancances i les inseguretats, es fa més complicat discernir.  És cert que ens reflectim uns en els altres, perquè actuem com a mirall i en certa manera és útil per créixer i inclús bonic. El reflex ha de servir per evolucionar com a espècie racional que som, deixant enrere com a epicentre els impulsos més baixos.  Sempre penso que si tant hem avançat doncs que serveixi per beneficiar-nos tots plegats, no per crear vides hostils en contra de la nostra pròpia naturalesa.  Això últim és quelcom que costa pair.

“Sempre penso que si tant hem avançat doncs que serveixi per beneficiar-nos tots plegats,”

Moltes vegades, quan treballava a empreses i respirava aquells ambients densos, espessos, complicats, em preguntava: – com és possible que la mateixa persona que ha iniciat amb (suposadament una il·lusió) una emprenedoria s’hagi creat ella mateixa aquest entorn nociu?; oficines fosques, controls innecessaris, desconfiances, manques de llibertat, treballadors cremats, etc. Representa que si se segueix el Dharma, estem ja en el camí de la felicitat i, per tant, tot el que es construeixi, en aquesta direcció, serà aire fresc.  Doncs no, no sempre és així, de fet, poques vegades ho és. I em pregunto: – Què falla aquí?

“Representa que si se segueix el Dharma, estem ja en el camí de la felicitat…”

I tornem als egos, les comparacions, les enveges, les mancances, les inseguretats. Perquè mentre es visqui amb aquest paquet a sobre, per molt que es cregui viure en el camí de la felicitat, no estarem assolint la pau interior ni fent que el nostre entorn estigui en equilibri.

 

 

 

 

La importancia de parar

  • Si paro, me muero; Si paro, se acaba el mundo; Si paro, dejo de existir; Si paro, no sé qué hacer.  Afirmaciones reales en un mundo frenético que incita al movimiento constante. ¿Y qué, si paro?, también es una opción y quizás la más acertada. Porque si yo paro, en verdad, todo sigue su curso.

Es frecuente oír, ver y sentir cómo la humanidad apenas se detiene. Nunca o casi nunca se encuentra un instante para la reflexión y la escucha interior. Y así, vamos sumando días, uno tras otro, perdiendo un poco más esa posibilidad de conocernos, de saber quiénes somos.

La vida social es maravillosa porque permite compartir puntos de vista con otros seres, reír y conseguir relativizar problemas que en nuestra pequeña parcela interior creemos enormes y sin solución. Las personas nos enriquecemos mutuamente a su vez que nos servimos de espejo para calmar nuestro ego. En conjunto, es algo sencillamente hermoso. Eduard Flotats, creador del revolucionario ©yoga de las 15 observaciones, en su artículo, propone salir de fiesta a favor de la salud. Paralelamente, vivir hacia fuera siempre, también tiene el riesgo de descuidar la mirada interna.

Si paramos, todo va a continuar, seguro.  Y a pesar de que la vida fluye, mantiene una quietud en movimiento y nos espera para que subamos a su tren en algún momento.

Detenerse tiene muchísimas ventajas: disfrutar del sonido de nuestra respiración, ese oleaje interno de prana vital que nos recuerda que seguimos vivos; redescubrirnos cada día que sale el sol, aunque no lo veamos; reconocer nuevas formas, colores y olores en un mismo paisaje; observar que el templo del cuerpo es un vehículo hacia el alma; contemplar que el tiempo es maya (ilusión) y que absolutamente todo es una proyección de la mente. Así pues, en función del hábitat que tenga ese templo, así será el paisaje que se vea a través de nuestros ojos.

La incorporación de la meditación en el día a día es una de las formas más efectivas para frenar la avalancha de pensamientos que acechan la mente. Sí, el flujo mental de ideas va a seguir existiendo porque se ha hecho real y conocido en nuestra dimensión, sin embargo, el trabajo está en tratar de desconectar de esa realidad y descubrir nuevas formas de percibir, de percibirnos en relación con el entorno. Convertir la mente en amiga en lugar de enemiga y guiarla hacia donde nos conviene. Es cuestión de discernir lo genuinamente útil de lo superfluo, aquello que nos desvía de la misión, a modo de ilusión (maya), y encontrar, al fin, nuestro auténtico YO.

Convertir la mente en amiga en lugar de enemiga y guiarla hacia donde nos conviene

Otra de las muchas maneras de alcanzar estados más profundos de consciencia es mediante el yoga nidra. En próximos artículos hablaré de ello, en más profundidad.  De momento, adelantaré que esta práctica permite acceder a un espacio mental situado entre la vigilia y el sueño; a una especie de limbo conectado al inconsciente, donde es posible llegar, tras la guía de un instructor/a especializado, y la formulación de un sankalpa o propósito, que no es más que una afirmación/deseo que el mismo practicante escoge desde el corazón y la mente.

Es en el mismísimo silencio del sosiego donde habita la vacuidad de la vida; aunque pudiera parecer carente de sustancia, incluso de sentido, vaciar la mente, es ese estado en el que el reconocimiento aparece.  El ruido mental tan solo es un mecanismo para desviarnos del Dharma.

Es en el mismísimo silencio del sosiego donde habita la vacuidad de la vida

Somos dueñas de cada segundo de esta existencia, poseemos el poder del libre albedrío, de la libre elección. Aprender a escoger es una cuestión personal albergada en lo más profundo de nuestras entrañas. Sí, justamente ahí, en el cakra Swadhisthana, por encima del ombligo; la parte del cuerpo humano conectada a las percepciones externas, a la energía, la inspiración, iluminada de un cálido color naranja.

Aunque el mundo mantenga un ritmo demasiado rápido, párate, realiza diversas respiraciones profundas y cuando sientas que estás preparada (porque tú lo sabrás, no lo dudes), sitúa ambas manos, palma y dorso juntos, en el bajo vientre, y pregúntale a tus entrañas, no a tu mente, qué camino debes elegir. Con total sinceridad, obtendrás la respuesta.

La coherencia entre lo que piensas, sientes y dices

Nos pasamos toda una vida buscando, consciente o inconscientemente. Entre indagación e indagación perdemos de vista el camino para luego volver a hallarlo. En cada acto nos encontramos de cara con nuestras luces y nuestras sombras. Y sin saberlo, vamos dando forma a la coherencia.

Según la RAE (Real Academia Española), la palabra coherencia significa: conexión, relación o unión de unas cosas con otras. Actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan. Asimismo, es sinónimo de cohesión.

Pensad por un momento en la construcción de un puzle. Es imperativo que cada pieza encaje a la perfección con el fin de que forme una imagen. No vale colocarla de cualquier manera y ver qué surge. Cada fracción de la imagen se une a la otra para darle sentido al juego. En la vida, siento que sucede lo mismo; tratamos de encajar cada sentimiento con el fin de dibujar un sentido en nuestra existencia.  Cada evento tiene un propósito, tanto si sabemos reconocerlo como si no. Y de igual forma que al finalizar el puzle sentimos una gran satisfacción por esa perfección culminada, en el día a día sentimos satisfacción en el momento que se produce la magia de la coherencia.

¿Con qué frecuencia sientes que todo está en su lugar? ¿Consideras que existe una relación entre lo que piensas, sientes y dices? ¿Qué pasa si tus acciones afectan, directa o indirectamente, a otros? Todo el mundo se rige por sus propios principios y para cada persona, son válidos. La cuestión, como he dicho antes,  es si esos principios y esa actitud perjudica: ¿Eres capaz de vivir con ello en todo momento? ¿O quizás tienes la sensación, eventualmente, de que algo no encaja aunque no sabes ponerle nombre?

Tratando de describir la sensación que produce la coherencia, desde mi propio ser, puedo afirmar que es exactamente como ensamblar ese puzle, en este caso, situar cada uno de los sentimientos que llegan en el sitio que corresponde. Sin saber cómo, se forma una fotografía ante ti que te anuncia que todo está donde debe ser; la intuición se comunica.  No existe esa inquietud de sentir que nos queda algo pendiente.

Teniendo como base la coherencia, todo aquello que se construya en la vida fluirá libremente.

Si en algún momento se llevan a cabo acciones contrarias a nuestros principios  y dejamos de escuchar la intuición para escuchar el ego, es muy probable que empiece a nacer el malestar, ya sea emocional o físico. También es posible que se viva en maya (ilusión) y, también sin saberlo, vayamos en contra de nuestra propia naturaleza, oculta en el subconsciente más profundo. Cualquiera que sea la situación que se experimente, el orden establecido en nuestra consciencia, como humanos, se va a resentir.

Volviendo a una de las definiciones de la RAE, si nos fijamos, menciona que coherencia es sinónimo de cohesión, unión. ¿Sabéis cuál es la definición de Yoga? Es justamente: unión. Así pues, podemos decir que vivir en estado de yoga es vivir en coherencia. Pero, ¿con qué?. El Yoga nos habla de 8 principios: 1) Yama 2) Niyama 3) Asana 4)Pranayama 5) Pratyahara 6) Dharana 7)Dyana 8) Samadhi.

Ya solo el primer principio consta de 5 leyes universales: Ahimsa, Satya, Asteya, Brahmacarya, Aparigraha.  Y el segundo: Sauca, Santosaa, Tapas, Svadhyaya, Isvarapranidhana.

Centrándonos más en Yama o principios morales, con lo primero que nos encontramos es con Ahimsa, la no violencia. Ya podemos ser muy rectos en el camino, que si la violencia alberga en nosotros, lo siguiente que crezca, tendrá poca consistencia y el tiempo irá borrando los brotes.  Y la no violencia no solo se refiere a no infligirla hacia nosotros, sino tampoco hacia los demás, ya sean animales humanos o no humanos, en palabra, pensamiento u obra. Le siguen: Satya: ser honesto; Asteya: no robar; Brahmacharya: continencia sexual; Aparigraha: No codicia.

Así pues, ante cualquier práctica que implique saltarse el primer principio: Ahimsa, estaremos hablando de actos incoherentes que obedecen, la mayoría de las veces, a disonancias cognitivas adoptadas a lo largo de los años, incluso antes del nacimiento. De la misma forma que si extraemos una de las piezas del puzle, jamás se formará una imagen completa.

Como seres físicos y espirituales que somos, se nos ha otorgado el mejor de los regalos, el libre albedrío.  A su vez, todos compartimos el planeta y todos, o casi todos, buscamos un cierto equilibro. Seguimos ciertas reglas de convivencia por respeto a nuestros iguales y por respeto al hogar que nos acoge, el Planeta. Pero la mayoría de las veces se obvia a aquellos con los que no se siente empatía, como serían el resto de animales no humanos, olvidando por completo que tienen exactamente el mismo derecho a vivir que nosotros.

Por alguna sinrazón se fueron convirtiendo en los extras de una película, hasta convertirse en objetos indignos de respeto.

Llegado a este punto y tras todo lo que ya se ha dicho, es necesario que la humanidad reflexione, a título personal, en soledad y con la verdad sobre las manos, a cerca de las razones tan imperantes que  llevan a un ser humano a usar a otros animales no humanos, para cualquier cuestión. Si está demostrado que no solo es totalmente viable vivir sin utilizarlos, sino que tales prácticas nos proporcionan una salud y paz interior inigualables, ¿en qué clase de autoengaño se está inmerso solamente para satisfacer los deseos más básicos?

¿Cómo podemos denominarnos espirituales permitiendo un sufrimiento que es evitable? ¿Dónde queda la ética?

Si nos hacemos llamar seres evolucionados como para llevar a cabo auténticos milagros, desde crear tecnología sumamente avanzada hasta ser capaces de curar con las propias manos, ¿Cómo es posible fallar a nuestros compañeros no humanos?

Recordemos a Dios, que era compasivo e inclusivo y creó el mundo a su imagen y semejanza, precisamente para que siguiéramos sus pasos de amor incondicional a cualquier forma de vida.

Quina màscara em condueix al meu pla d’ànima?

Avui la cosa va de màscares. De totes i cadascuna de les màscares que habiten dins nostre i que mostren, d’una manera o una altra, les nostres múltiples personalitats. N’hi ha màscares transparents, opaques, fosques, negres, d’altres estan plenes de llàgrimes i cicatrius; n’hi ha inclús que enlluernen exageradament.  N’hi ha tantes màscares com persones. 

La paraula màscara, etimològicament és d’origen àrab. “Masharah” prové  de “más-hara”, de “sáhara” (el burló) de “sahir” (burlador). Als intervals  teatrals acostumava a sortir un bufó, el qual feia servir una màscara. Aquest terme va derivar en “maschera” de l’italià. Cal dir que el filòleg, etimòleg i lexicògraf Joan Coromines (Barcelona 1905-Pineda de Mar 1997) va considerar que la paraula italiana arribés a l’espanyol derivada del català “màscara”. I és més, els llatins van denominar “persona” a les màscares emprades pels actors en el teatre així com el mateixos personatges representats.

La màscara ha estat utilitzada al llarg de la vida per cobrir el rostre humà, en teatre, en rituals i celebracions, com a disfressa.

Està clar que aquest complement representa una part vital que viu dins de cada ésser humà en honor a l’animal que és.  És inherent en nosaltres camuflar-nos, deixar de ser qui som, a vegades; de la mateixa manera que infinitat d’animals no humans es mimetitzen semblant-se a un altre ésser o bé semblant-se a l’entorn mitjançant la cripsi, fent-se difícilment visible en el medi habitual.

És inherent en nosaltres camuflar-nos, deixar de ser qui som, a vegades

Per qüestions de la nostra pròpia naturalesa, ens cal ocultar-nos, passar desapercebuts i que ningú es fixi en nosaltres. D’altra banda, hi ha persones que, aparentment, es mostren constantment, però – quina part d’elles mateixes ensenyen? Es mostren realment com pensen que són? Això mai ho sabrem.

I per què aquesta necessitat d’emmascarar la personalitat? Perquè dissimulem les nostres emocions i debilitats per semblar més forts, més vàlids, més potents davant dels altres. I tornem de nou als nostres orígens, com a animals que som, a camuflar-nos entre la multitud per no ser atacats, jutjats ni prejutjats. O bé perquè, des de la infància, per diversos interessos, som obligats, indirectament, a dur una màscara.  És així com, a poc a poc, anem oblidant-nos de qui som realment i ens costa trobar-nos entre tants personatges; la nostra essència sembla haver-se esborrat.

Igual que quelcom tan sa i natural com és l’estrès, en situacions necessàries en les quals perilla la nostra vida, esdevé distrès  (estrès negatiu) somatitzant en forma de malaltia, la nostra essència esdevé en tot un seguit de caretes.

En algun moment es va anar difuminant el nostre pla d’ànima.  Allò per què havíem nascut i el que representava que havíem de seguir. O dit en termes iòguics, el nostre Dharma. La distracció externa és immensa, desvia la nostra atenció cap a la superficialitat i ens allunya del poder intern.

En algun moment es va anar difuminant el nostre pla d’ànima

Perquè som com un volcà adormit, sempre amb orifici de sortida. Tenim la possibilitat d’anar vessant a poc a poc el valor, en canvi, l’anem acumulant i acumulant fins que un dia esclata desmesuradament.  Sempre hi ha danys col·laterals. I el que surt, ja no té tant de valor i arrasa, al seu pas, tot el que troba.

Encara som a temps de fer una mirada interior, tant se val amb quina màscara ho fem inicialment. Aixecar-nos de l’eterna migdiada per passar a l’escenari, ara ja desposseïts de qualsevol careta i interpretar el paper de qui som realment. Potser no ens reconeixem al principi, però ben segur que els senyals que aniran apareixent mostraran la veritat, la nostra veritat. Es produirà la màgia perquè quan estàs en el teu camí tot flueix com un riu.

Es produirà la màgia perquè quan estàs en el teu camí tot flueix com un riu

Fasting, pero muy slow: el ayuno intermitente

  • Hoy querría hablaros del ayuno intermitente. Algo que me está ayudando mucho y que quizás vosotras hayáis considerado poner en práctica alguna vez; sobre todo después de oír tantísimo de ello  en las redes y los beneficios que comporta. El que yo practico es el de 16/8.  16 horas sin comer y una ventana de 8 horas para comer.

Bien, el ayuno no es un estilo de vida que se haya inventado ahora. Ya en las antiguas civilizaciones lo practicaban con la intención de purificarse y hoy en día continúa llevándose a cabo en muchas culturas. Sin ir más lejos, la Biblia lo menciona como “ayuno religioso”. Visto desde fuera, pareciese que se trata de una moda, pero en realidad tiene su historia.

Sin embargo, no quiero hablaros de los antecedentes del ayuno porque ya existe gran cantidad de información sobre ello en Internet y sería, repetir lo mismo. Hoy, me gustaría compartir mi experiencia.

Comencé el pasado julio, así de repente. Si bien es cierto que llevaba un tiempo oyendo esa voz interior que nos dice que cambiemos nuestro rumbo, no por llevar hábitos incorrectos sino porque mi cuerpo y mi mente me estaban pidiendo a gritos romper esos horarios establecidos en los que se debe o no hacer algo. Muchas veces nos cuesta llevar a cabo una acción por falta de escucha interior, como decía, esa vocecita que está en off la mayoría de las veces. ¡Ay si la escucháramos más a menudo! ¡Se montaría una gran revolución en el ser!

Muchas veces nos cuesta llevar a cabo una acción por falta de escucha interior…

Me gusta comparar el ayuno con una lavadora (pero de las de antes). Porque con lo de la obsolescencia programada, las máquinas de ahora tienen los días contados, sin importar el uso que se les dé.  Partiendo de la base de una lavadora nueva, si hacemos uso de ella de forma constante, colmándola de ropa, sin dejarle ni un solo respiro, aun cuando el trato que se le concede es bueno, tarde o temprano dirá: ¡aquí estoy! Vueltas y más vueltas sin descanso y cuando parece que todo para, empieza de nuevo. Y así, día tras día, hora tras hora.

Y ahora igualamos esa lavadora, tan cansada de rotar, con nuestro sistema digestivo. Podemos comer a las horas estipuladas, hacerlo cada 2 horas, más o menos, picar entre horas, ingerir grandes cantidades de comidas, etc., y todo ello hará que no haya descanso en nuestro organismo, desde los pies a la cabeza. Es como si alguien nos hablara sin parar, dejándonos escasos espacios libres, sería prácticamente inviable escuchar nuestros propios pensamientos, a no ser que desconectáramos, claro, pero eso ya sería otro asunto.

Así pues, el hecho de no dejar margen nos aboca a la saturación.

Con el ayuno, conseguimos darle una tregua a nuestro ser, de forma integral, para que consiga sus objetivos y restaure nuestro sistema. Le permitimos oxigenar cada célula con el fin de que se produzca la regeneración. Logramos de esta manera, aumentar nuestra energía, optimizar nuestra salud y equilibrar nuestra mente. 

¿Y qué sucede cuando todo esto junto da lugar? Volviendo a mi experiencia, con esta práctica, observo que obtengo mejores resultados tras diferentes tipos de prácticas, tanto físicas como mentales. Por ejemplo, mi actitud es más tolerante y reflexiva ante una situación que se repite en mi vida y ante la que, más a menudo de lo que me gustaría, reacciono negativamente o simplemente la rechazo.  La aceptación tiene mucho que ver con esto, ya que en el momento que aceptamos algo que no depende de nosotros cambiarlo, se produce la trasformación. Aceptar no es resignarse. Aceptar es hacer el ejercicio de observar, desde fuera, aquello que nos incomoda, tratar de no ponerle juicio ni opinión y no identificarnos con los pensamientos que, inevitablemente, sobrevienen a la mente. Suena difícil y es difícil, pero no es imposible.

Aceptar es hacer el ejercicio de observar, desde fuera, aquello que nos incomoda

El ayuno posee la virtud de colmar el espíritu de claridad para que pueda caminar por la vida con la máxima tranquilidad posible, sin la existencia de luchas, enfocando los pasos hacia nuestra propia coherencia interior, ese lugar en el que encontramos todas las respuestas.

Si queréis completar esta lectura, os recomiendo encarecidamente: las 8 dosis diarias para la salud, de Eduard Flotats.

** Este contenido es meramente informativo, desde mi experiencia. Cada persona debe revisar su estado tanto físico o mental y decidir por sí misma lo que más le conviene. Y si lo considera, consultar con un profesional de la salud. 

Com més buits estem, més ens podrem omplir

  • Si ens parem a pensar, és molt més probable tenir la sensació de plenitud que de buidor; i quan parlo d’aquests conceptes em refereixo en tots els sentits de la nostra existència.

Els amfitrions d’un sopar tendeixen a tenir una preocupació contínua per mantenir les copes plenes dels seus convidats. Els locals d’oci, com més plens molt millor. Si ens deixen un espai, de seguida l’omplim amb les nostres pertinences, deixant palès que aquell és el nostre lloc. En adquirir un dispositiu mòbil amb gran capacitat, no triguem gaire a omplir-lo d’App’s , que en molts dels casos, ni fem servir; de la mateixa manera que fem fotografies de forma desmesurada per passar, posteriorment, a omplir un disc dur extern. Cada cop més, la tecnologia ofereix aparells amb més capacitat. Els armaris i estances d’una llar rarament estan buits. Suma i segueix…

I és d’aquesta sensació de la qual me n’he anat omplint en els darrers mesos des que vaig iniciar un dejuni intermitent, també conegut com a fasting; en el meu cas, basat en l’alimentació vegana perquè soc vegana des de fa gairebé onze anys.

He començat a voler fugir de la sensació de plenitud, tal com la coneixia fins ara. Perquè m’he adonat que per sentir-me plena em calia estar buida. Ja havia sentit quelcom similar durant dejunis iòguics en el passat, però de seguida, la ment em tornava a portar cap a la pràctica, si es pot dir així: del farciment.

“Perquè m’he adonat que per sentir-me plena em calia estar buida”

Sento que a causa de les pèrdues físiques d’animals humans i no humans, que no han estat poques i que he anat patint en els últims mesos, m’ha calgut buidar-me. Com si es tractés d’un ordinador, estic fent RESET per reiniciar-me en la que ja soc i està a dins, adormida i expectant per despertar-se o més aviat per recuperar l’essència més pura.

Ja durant les meves pràctiques de ioga, seguint la línia del ioga evolutiu de Nil Hahoutoff, gairebé sempre començo la sessió amb el buidatge pulmonar. I és que té un sentit tan ple com tots els asanes que el segueixen i que no serien el mateix sense aquest inici.  Buidar-nos és un imperatiu i el cos, la ment, la consciència i l’ànima ho saben; de la mateixa manera que sabem que en un got ple ja no cap més líquid.

“Buidar-nos és un imperatiu i el cos, la ment, la consciència i l’ànima ho saben”

Des d’un estat de vacuïtat, paraula que prové del llatí i que significa “qualitat de vuit”, vacuus (buit) i –tat (qualitat) és quan puc nodrir el meu cos, ment i esperit; d’altra manera, seria impossible. I com per art de màgia, l’espai interior que se’n crea passa a ser immens i infinit. Paradoxalment, si més buido, més m’hi cap.

“Paradoxalment, si més buido, més m’hi cap”

I amb aquest esperit vaig, a poc a poc, desocupant indrets estancats, mancats de vida. I les flors tornen a néixer d’un camp net i polit. I els núvols deixen pas a un sol lluent enmig d’un cel obert. I és en aquests instants quan els arbres sí que em deixen veure el bosc.

I és ara el millor moment per estrenar-me i deixar brollar les paraules en aquest blog amb l’esperança que pugui servir d’ajuda  a qui vulgui llegir-me.